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Este año, en distancia he dado la vuelta al mundo más de 3 veces y lo comparto con orgullo, porque el viajar está clasificado como una de las actividades que más felicidad y satisfacción dan a la vida. No recuerdo la última vez que me quejé de viajar. Tengo muy claro que por muy poca capacidad de asombro que tengamos ante un avión, no deja de ser sofisticado.
A continuación te comparto las siguientes recomendaciones con el objetivo de que puedas ser un viajero inteligente y disfrutes lo más posible:
  1. Define tu umbral de viajero
Esto significa tener una expectativa real de lo que puede pasar. Si te haces de la idea de que si el vuelo llega a las 6:30 pm, estarás en tu casa a las 7:30 pm eres totalmente ingenuo, un “TravelSmartness” sabe que aunque un vuelo llegue temprano depende de demasiados factores ajenos acuna empresa, país y mucho menos de ti mismo. Es por esto que el objetivo de viajar no puede ser “¿a qué hora voy a llegar?” sino más bien “¿Como llegaré de mi viaje?”.
  1. El destino no es llegar, eres tú
Siempre me pregunto cuando veo el tráfico de autos ¿a dónde va tanta gente?, ¿será necesario tanto desplazamiento?, ¿Cómo era antes en la época de los caballos y los trenes? Sucede que hacer, ir o venir, nos da un sentido de propósito, de que tenemos algo importante por cumplir, algo importante por lograr aun cuando no lo tengas . Sin embargo, si anulamos nuestra capacidad de disfrutar la travesía sólo condicionamos nuestra existencia a llegar lo cual nos resta felicidad o nos proporciona una felicidad muy vulnerable a cualquier cosas, a un semáforo, a un retraso, al ruido de un bebe llorando. Lo externo no lo podemos controlar, lo interno si.
  1. Rebanadas de felicidad
Disfruta lo aleatorio de la vida. Si tu único enfoque es llegar y llueve, odiarás la lluvia, si tu único objetivo es llegar y se retrasa el vuelo por alguien enfermo abordo del avión te costará mucho trabajo ser empático. Generalmente lo inesperado, si te das espacio de observar, te ayuda a no aburrirte y valorar pequeñas cosas de la vida. Si te vuelves experto a identificar rebanadas de felicidad al final te sentirás más feliz.
  1. Nunca te sientas en asiento de en medio 
Digamos que es como el miércoles de la semana, no puedes ver en la ventana y distante de ir al baño ni tampoco pararte sin incomodar a un tercero. Para esto vuélvete experto en conseguir el lugar más cómodo para ti. Que no este en la salida de emergencia ya que no podrá ser reclinable. Para esto te recomiendo siempre hacer “ Web Check In”, a mi me gustan los asientos traseros, no tan atrás donde el baño está un lado, tampoco en las alas que es donde se guarda la gasolina (que no puede ser muy bueno en caso de impacto).
  1. Suelo y flexibilidad para tu cuerpo 
He descubierto que el mejor lugar para esperar en un aeropuerto es el suelo, cerca de un enchufe para la luz, apoyando tu cabeza en la parte acolchonada de tu mochila y haciendo ejercicios de estiramiento. No digo que te estires como si estuvieras en una clase de yoga pero puedes estirar discretamente cada parte de tu cuerpo;  respirando lentamente y contando hasta 10. Llevo un tiempo haciendo esto y he dejado de sentir dolores que antes sentía en cada vuelo. Además es una buena forma de relajarte, conectar contigo y es saludable.
  1. Ten una playlist para sesgarte a sentimientos 
Recuerda que los sentimientos vienen de los pensamientos y los pensamientos son circuitos. La música sesga tu mente a sentir lo que tu quieras sentir. Busca armar en Spotify listas de canciones tipo “Regresando a casa”, “Conmigo mismo”, “Enfoque” o cualquier otra temática que te configure emocionalmente de forma positiva. Esto te permitirá disfrutar mucho el viaje independiente a las complicaciones, porque de hecho te estarás configurando en el presente para tu siguiente futuro. Esto me ha permito reaccionar de una forma diferente cuando avisan que el vuelo se retrasa a incluso sentir
“por algo pasan las cosas, todo bien.”
  1. Investiga sobre tu destino
Una buena dosis de curiosidad respecto a tu destino te permite alimentar tu capacidad de asombro y te agudiza para ver las pequeñas diferencias de un lugar a otros. Nada complicado, Wikipedia sigue funcionando bastante bien para esto. También te ayuda a no etiquetar el destino y a las personas lo cual solo te llevará a generalizar, fomentará tu ignorancia y te provocará aburrimiento y no puedo asociar el aburrimiento con felicidad.
  1. Donde hay queja no hay gratitud 
¿Cuánta gente no ves quejándose de las aerolíneas? Considero que no es lo mismo “quejarse” a “exigir”. Cuando te quejas, te desgastas, ya perdiste. Acuérdate de todas las variables que existen para cumplir tus tiempos, nadie tiene realmente el control de ellas, ni tú mismo.  ¿Cuando llegas tarde a algún lugar te enojas contigo mismo con la misma intensidad de tu última queja a la aerolínea retrasada? no lo creo. Siempre la expresión es “no es posible”, pero en realidad es muy posible. ¿Para qué invertir energía en algo que no puedes cambiar, en lo externo, mejor ser resiliente  y aprovechar ese tiempo “forzado” para estar contigo mismo y aprovechar el tiempo. Y es verdad, si nos quejamos no agradecemos. Por esto reitero que se vale exigir pero sin caer en la trampa de ceder nuestra capacidad de disfrute a factores externos o a un tercero que tampoco tiene el control.
  1. Espejeate en la gente 
El sólo pensar que cada persona es diferente e irrepetible me parece algo fascinante. Me encanta observar a la gente, imaginarme su nombre, su situación, el propósito de su viaje, y aprender de mi observando a otros. Nunca quiero perder la capacidad de ver a una persona como un individuo único que me puede enseñar algo. Pensar en “la gente” no ayuda mucho.
 
  1. Extrañar es bueno 
Cuando estamos de viaje tenemos el regalo de extrañar lo que nos parece cotidiano. Es un buen momento de depurar las fotos de tu celular y ver desde lejos lo que siempre tienes cerca. Lo cotidiano es lo que más podemos valorar al viajar. Como nuestra cama, sonidos, la voz de una persona, olores  e incluso sazones. Hay una química especial cuando se re encuentran personas que no se habían visto y se abrazan, cuando ves a alguien que no habías visto en un tiempo se detona un brillo especial en los ojos. El poder extrañar lo cotidiano es un regalo que involuntariamente o voluntariamente puedes tener cada vez que viajas.
 
  1. Viaja con lo menos posible 
Suena complicado pero es lo más cómodo, si es vuelo nacional mejor ni documentes. Más vale comprarte otro desodorante en la farmacia que esperar una maleta por mucho tiempo. Si viajas 7 días no tienes que llevar ropa para 7 días, también puedes lavar un poco de ropa en tu viaje o mandar a la lavandería del hotel. Cargar mucho te hace lento e incrementa tu probabilidad de incomodidad.
 
  1. Disfruta tu próximo viaje
No importa a dónde sea, con quién sea, la distancia es un regalo de tiempo para estar contigo mismo, para disfrutar el desplazarte y tener nuevas ópticas para ver todo, tu todo, todos y acumular rebanadas de felicidad. Espero nunca vuelvas a viajar igual, yo me seguiré perfeccionando como el viajero inteligente que quiero ser, considerando que intuyo  en el futuro  viajaremos aún más, lo cual debe significar disfrutar más, no menos. Por cierto, esto lo escribí en un avión.
#TravelSmartness

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